miércoles, agosto 24, 2005

El "Cuco" ("Chucky me quiere matar...")

CHUCKY


Desde nuestra más tierna infancia nos ha atribulado con la idea, la imagen, la noción, el concepto del "Cuco". Su nombre, era invocado, y con mayor énfasis, cada vez que nos negábamos, de manera pertináz, a probar una cucharada más del caldo, un sorbo de la mamila o durante una pataleta.

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Nuestras reacciones, y llego a ésta conclusión después de haber hecho una pequeña encuesta entre mis amigos, eran disímiles. Hay, quienes se paralizaban; y en ésto, quiero hacer una salvedad; definitivamente, el miedo paraliza. Muchos padres, como he podido notar, asumen la inacción, la "parálisis" del niño ante una reprimenda como un reto a su autoridad y toman, en muchos casos, medidas que desvirtúan el papel de personas encargadas de nuestra educación y nos muestran lo peor del ser humano: La intolerancia. Otras reacciones, en nosotros inocentes párvulos, están ligadas con un estremecimiento que nos recorre de pies a cabeza, de manera sostenida, y en forma de escalofríos y espasmos nerviosos; nuestra mirada recorriendo los alrededores, parece buscar en torno nuestro a aquel ser siniestro, difuso e impresentable que sin anunciar su llegada, se materialice frente a nuestras narices y nos engulla con todo y zapatos. Pero, también están los chicos recancheros; aquellos que ni los monstruos ni aparecidos le mueven un pelo; es más, hasta esbozan una sonrisa divertida: " Va a tener que venir en mancha..."

El último fin de semana, traje a Valery conmigo. A pesar de sus engreimientos y de lo engreidora que soy, pasamos un sábado soportable. Eso sí, en la noche se negó a dormir sola.

A pesar, de que estaba "muerta" de cansancio, con los párpados a punto de cerrarse se negaba, tercamente, a ir a dormir. Tuve que recostarme con ella. Con su pequeño brazo cogiéndome del cuello, y casi sofocándome, se quedó profundamente dormida. No pude zafar y tuve que sacrificar mi sábado muy temprano. En la madrugada, liberada de su tenáz abrazo, me sentí de pronto zamaqueda. Arrastrada del cuello de mi camisón, fui a parar junto a Valery. Como pude colegir, a pesar de mi amodorramiento, Valery, al sentirse sola, me había buscado en la penumbra y cuasi arrastrado a su lado. Lo que más llamó mi atención de todo ésto, fue percibir con total claridad en la voz de Valery: "Chucky me quiere matar" y luego quedar nuevamente dormida teniendo a la prima (yo) de corbata. De rato en rato se removía, parecía tener una pesadilla y yo le dije muy quedito en el oído: "Estoy contigo Vale. Nadie te va a ser daño. Y si viene yo le saco la m...". Valery quedó tranquila, pero yo con la conciencia sucia al no haber encontrado una respuesta más adecuada para la situación. Y no lo digo por la "lisura" sino porque de alguna manera le hice entender que existía aquel ser de sus miedos. Esperando que con la luz del día mis pensamientos se aclaracen, quedé dormida.

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A la mañana siguiente, desayunamos con total calma y no fue necesario sostener aquella charla. Así es que la postergué. Sin embargo, de camino a su casa, sentadas en la parte posterior del auto, después de estar mirando por la ventanilla del mismo, la vi saltar a mis brazos y repetir: "Chucky me quiere matar...". Me asomé por la ventana y lo único que vi fue a un tipo poco dotado de gracia pero diferente a aquel insulso muñeco. Tenía que hablar con Valery, como también con su madre.

Considero que infringir miedo a los niños los torna inseguros; ahora pueden ser fantasmas, cucos o chuckys y más adelante ¿qué? Siempre nos mostramos pendientes de cualquier amenaza infundada o no y en buena parte ejerce cierto dominio sobre nosotros. Nuestro temor o atención no debe de caer en seres inmateriales sino en seres de carne de hueso. Si me quieren asustar con un fin alterno sólo bastaría con decir "¡vuelve el "Chino!" o "Alán es el seguro próximo presidente", allí, sí habría que temer..., pero, dejando de lado mis absurdas bromas, no considero que sea bueno dominar a los niños inculcándoles el temor, pues, a la larga aparecerán otros, miedos, en su vida que serán los peores obstáculos para llegar hacia sus metas.

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4 Comments:

Blogger patton Dijo...

El miedo es el mejor aliado para dominar / someter / controlar a los demás. Mira no más lo que ha hecho don Bush con el miedo a los terroristas! (el cuco moderno)

10:18 p. m., agosto 24, 2005  
Blogger Tu mami Dijo...

Eso tambien se tocó en "Bowling for Columbine"... que buena peli...

Francamente yo le tengo mas miedo a la cucaracha que al famoso "cuco", mi abuela me tenía podrida con eso tambien.

Con el tiempo se aprende a temerle solo a lo que puedes ver, mas no imaginar.

12:27 a. m., agosto 25, 2005  
Blogger Cinder Dijo...

el cerebro de los niños es muy complejo,y muchos de elloscreen fehacientemente q el cuco o chuky existen, lo mejor es explicarles,q en realidad es un muñeco, yo hice lo mismo con mi hermana hace muchosss años cuando éramos niñas, y luego me sirvió para hacerlo con mis sobrinos,me ayudó mucho.

5:25 p. m., agosto 25, 2005  
Blogger Clausa Dijo...

el miedo ami me invade todos los dias en la noche en la ventana tengo miedo y sigo atemorisada llego con mis amigas y no se de que hablar mas que de el miedo pero luego todo se calma

7:05 p. m., diciembre 14, 2008  

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